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28 de diciembre

Ex alumno, sacerdote y escritor. Cristián Sahli lanza su segunda novela en Chile

28 de Diciembre de 2020

Ex alumno generación 1993, abogado de profesión, pero sacerdote por vocación, este es Cristián Sahli, un Tabancureño que descubrió su llamada espiritual como numerario y más tarde fue ordenado sacerdote en Roma el año 2010. Desde hace algunos años Cristián fue desarrollando un hobbie: la escritura, pasatiempo –ya transformado en oficio– que lo ha llevado a publicar 4 libros y ganar varios premios. Esta es la historia de un Tabancureño escritor:

Bueno Cristián, saliste el año 1993 del Colegio, ¿tienes algún recuerdo especial del Tabancura?

Tengo muchos buenos recuerdos, pero todos muy corrientes. No podría contarte alguna anécdota porque yo no era de esos que “hacían” anécdotas. Me acuerdo de mis compañeros y de muchos profesores que me marcaron como Ulpiano Baranda, Gustavo Mery, José Araus, Cristián Larraguibel, Edgardo Vidal, Fernando Villarroel, y tantos otros a quienes debo la posibilidad de haber podido desarrollar mis talentos. También recuerdo haber llegado a la selección de fútbol, pero sentarme la banca la mayoría de los partidos.

¿Cuál fue la relación del Colegio en el encuentro de tu vocación?

El Tabancura más que influir decisivamente en mi vocación espiritual –siempre me sentí muy libre en este aspecto–, puso los fundamentos humanos que me permitieron descubrir la misión a la que Dios me invitaba. Agradezco que me enseñaran a rezar, a pensar, a expresarme y también a escribir. Me faltó aplicarme más en las matemáticas, eso sí. El Tabancura te ayuda a desplegar tus talentos dándote una buena educación, lo que abre muchas posibilidades para disfrutar la vida y hacer el bien a los demás.

Uno de tus pasatiempos es la escritura y ya has publicado algunos libros. ¿Cómo nació ese hobbie?

Al salir del Colegio estudié Derecho en la Universidad de Los Andes, y después de aprobar el examen de grado me fui a estudiar a Roma con la perspectiva de una futura ordenación sacerdotal. Estuve ahí casi doce años porque me quedé ayudando en la formación de otros numerarios. Además de mi trabajo pude leer bastante. Recibí el sacerdocio en 2010 y luego de pasar unos meses en España, volví a Chile. Como en todos los nuevos trabajos, el primer periodo es de adaptación, pero con el tiempo puedes organizarte mejor. Buena parte de mi descanso lo dedico a escribir.

¿Cuál fue tú “inspiración” para escribir tu primer libro?

Primero me interesó la figura de Monseñor Adolfo Rodríguez, el sacerdote que trajo el Opus Dei a Chile. Lo había conocido a finales de los noventa, en los últimos años de su vida. Sabía que había venido aquí en 1950, sin compañía y a petición de san Josemaría, y me impresionaba ver como había crecido la semilla que plantó cuarenta años atrás, también en mi vida: estudié en un colegio inspirado por ese carisma, encontré mi vocación divina gracias a su fidelidad e iba a estudiar en una universidad que es obra corporativa del Opus Dei.

Poco después de volver de Roma, en 2014, me propuse escribir su vida para descubrir el secreto de su generosidad y de su servicio a los demás. La investigación duró 3 años y fruto de ella es el libro ¿Te atreverías a ir a Chile? Una semblanza de Adolfo Rodríguez Vidal que se publicó en España en 2017. Se ha traducido al francés y estamos trabajando la traducción inglesa y portuguesa.

¿Cómo llegaste a escribir ficción?

El libro gustó bastante y tuvo muchos lectores, esto me animó a escribir ficción, con la idea de aportar buenas historias en un contexto cultural alejado de valores humanos y cristianos. Me lancé con la primera novela llamada La agonía de Julián Bacaicoa, que ganó un premio en España. La novela retrata las cuatro últimas horas de vida de un famoso oncólogo español que ha tenido mucho éxito en su vida profesional, pero no en lo más importante... Lo dejamos hasta ahí para no hacer spoiler. Lo recomiendo para lectores de 3º medio en adelante.

Durante la pandemia tuve más tiempo para escribir. Concursé en el 12º concurso de cuentos de la Universidad de Los Andes (categoría Alumni) y lo gané con El Capitán Chocolate, la historia de un niño con leucemia. El cuento intenta mostrar lo dramático que es para una mamá vivir esa experiencia y como puede enfrentarse con emoción y simpatía.

¿Y hay más libros?

Acabo de publicar otros dos que venía preparando de tiempo atrás. José Enrique, la vida del numerario español –luego destacado empresario chileno–, que acompañó al padre Adolfo Rodríguez en el inicio del Opus Dei en nuestro país. Y El gran rompecabezas, que acaba de llegar a Chile desde España. Es una novela juvenil, recomendada para lectores de 8º básico en adelante, que relata el último curso de colegio de tres amigos. Uno de ellos se enamora de una española. Seguro que a los lectores adultos les traerá buenos recuerdos del Tabancura y de su época colegial. 

¿Cómo es eso de un sacerdote que escribe ficción?

El sacerdocio no te quita ni una pizca de humanidad, más bien lo contrario, te aporta nuevas dimensiones. La literatura te permite conocer muchas vidas, enriquece rte con la experiencia de los personajes. El sacerdote cuenta con la ventaja de que su oficio le hace encontrarse con novedosos aspectos de la existencia y sensibilidades desconocidas. Muchas de ellas son experiencias profundas que están relacionados con Dios, creador del mundo y del ser humano.

¿Algún mensaje que te gustaría dejar a los Tabancureños sobre tus libros?

Distinguiría las semblanzas de las novelas. Las primeras hablan de vidas al servicio a los demás, son hombres que se jugaron todo a una carta, fueron felices e hicieron cosas grandes. Respecto a las novelas diría que los libros de ficción son como los amigos: los buenos te ayudan a crecer y enriquecen la vida; los malos te hacen una persona peor. De ahí la importancia de elegir bien, porque según lo que leamos, seremos. Y una idea más: en un mundo de imágenes como el nuestro conviene recordar que, con todo su atractivo, muchas veces encierran nuestra imaginación. Las lecturas, en cambio, nos la amplían.

¿Dónde podemos encontrar tus libros?

En Librería Proa (www.librosproa.cl) están todos. Las novelas están también en las sucursales de Librería Bros. Y en el Club de Lectores del Mercurio y Kindle  ¿Te atreverías a ir a Chile? y La agonía de Julián Bacaicoa.

 

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