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Editorial social de Antonio Correa, Director Ejecutivo Idea País y Comité Social

Opinión Tabancureño: "Desarrollo humano y solidario para Chile"

22 de Marzo de 2017

A. Correa y D. Schalper: "Esta obra ofrece el concepto de solidaridad como piedra angular para superar las viejas contradicciones del siglo XX, intentando articular ideas que comúnmente se han planteado como opuestas..."

De un tiempo a esta parte se ha venido desarrollando un nutrido debate doctrinario y programático en la oposición. En forma progresiva, los sectores que conforman Chile Vamos han tomado conciencia de que el desafío de gobernar exige -junto a capacidad técnica- contar con claridad acerca del proyecto de sociedad que se busca ofrecer al país. En particular, cabe destacar el aporte del documento de ideas "Convocatoria" y, sobre todo, el hecho de que liderazgos políticos e intelectuales de distintas sensibilidades se hayan animado a presentar el "Manifiesto por la república y el buen gobierno".

Lo anterior es doblemente importante con vistas a la definición presidencial que se avecina, en la que se enfrentarán (al menos) dos modelos de sociedad con profundas diferencias. Por un lado, la continuidad de la Nueva Mayoría que, al alero de una versión anticuada y estrecha de los "derechos sociales", promueve una extensión desmesurada del aparato estatal en desmedro de la sociedad civil, especialmente en el ámbito de la educación. Y por otro, los sectores de centro y de derecha, llamados a ofrecer una alternativa que armonice libertad con solidaridad y justicia social, regulando debidamente el rol de los privados, y dotando al Estado de las herramientas necesarias para promover la vitalidad del amplio tejido social que da forma a nuestra nación.

En ese contexto surge el libro colectivo "Desarrollo humano y solidario: Nuevas ideas para Chile", editado por IdeaPaís y la Fundación Hanns Seidel, y escrito por un grupo de catorce investigadores jóvenes. Con el apoyo de asesores expertos de diversos orígenes y trayectorias biográficas, estos autores nos instan a volver a la política del diálogo, de los acuerdos y de la búsqueda del bien común por sobre los intereses particulares.

"Potenciar la comunidad familiar, para lo cual se propone un ministerio que se dedique a coordinar políticas intersectoriales destinadas a fortalecer la familia"

Esta obra ofrece el concepto de solidaridad como piedra angular para superar las viejas contradicciones del siglo XX, intentando articular ideas que comúnmente se han planteado como opuestas. En ese sentido, se habla de una libertad solidaria que no se agota en el horizonte individual, sino que asume vínculos comunitarios y está dispuesta a asumir deberes como parte de la vida en sociedad. Por su parte, se concibe una igualdad solidaria, que no surge como resultado de un monopolio estatal ni busca la igualación absoluta, sino que se genera como fruto de la asociatividad y la corresponsabilidad público-privada. De este modo, se propone la idea del Estado solidario, que se empeña en generar condiciones sociales que refuercen el surgimiento de asociaciones de la más diversa índole (comunitarias, voluntarias, etcétera), así también la desconcentración territorial del poder y el aseguramiento para todos de condiciones mínimas de vida digna.

En ese marco se esbozan algunas propuestas concretas, inspiradas en el anhelo de la solidaridad. Por ejemplo, potenciar la comunidad familiar, para lo cual se propone un ministerio que se dedique a coordinar políticas intersectoriales destinadas a fortalecer la familia. Asimismo, el robustecimiento de la sociedad civil reclama generar espacios comunitarios de interacción, en los que los vecinos asuman funciones de administración de bienes públicos. Además, debemos construir espacios de corresponsabilidad público-privada en esferas como la reinserción penal, la educación inicial y la capacitación laboral.

"Las nuevas generaciones tenemos la responsabilidad de contribuir con ideas que permitan devolver la credibilidad de la actividad pública"

Por su parte, la solidaridad exige aumentar los niveles de participación, lo que no solo se extiende a los asuntos políticos, sino también a cuestiones como la participación de los cotizantes en la administración de las AFP. Otra propuesta es potenciar la descentralización territorial en materia ambiental y promover la desconcentración funcional, aumentando por ejemplo la resolutividad de los Servicios de Atención Primaria de Urgencia. Por último, un futuro cambio constitucional, así como debiera alejarse de cualquier ilusión refundacional, también debiera acoger el principio de solidaridad, y a partir de su interacción con otros criterios (como dignidad humana, subsidiaridad y bien común), colaborar a reorientar el rol del Estado chileno, en beneficio de la sociedad civil.

Las nuevas generaciones tenemos la responsabilidad de contribuir con ideas que permitan devolver la credibilidad de la actividad pública. Solo así podremos aportar a crear las bases de un desarrollo más humano y solidario, capaz de llegar a todas las personas.

Antonio Correa F. Director Comité Social Tabancureño y Director Ejecutivo Idea País. 
Diego Schalper S.
IdeaPaís 

Fuente: El Mercurio y agradecimientos a IdeaPaís. 

 

 

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